Muchos misioneros y misioneras dependen de los medios de transporte para cumplir su labor, y el fundador de Ayuda a la Iglesia Necesitada, P. Werenfried, se percató muy pronto de ello.

A finales de los años cuarenta comenzó a recoger dinero para comprar lo que él llamaba “vehículos para Dios”. “Poner en marcha” la pastoral es hasta hoy uno de los principales propósitos de Ayuda a la Iglesia Necesitada. En la última década, la Asociación ha financiado la adquisición de 4.972 coches, 747 motocicletas, 59 lanchas de motor y 3.459 bicicletas.